Mi blog, mi pequeño tesoro

19.04.2017

Creía que esto de escribir el blog me iba a resultar fácil, estaba en un error, hablar de uno mismo es mas difícil, por lo menos en mi caso, que contar cosas ajenas, se me hace mas fácil, mucho mas, escribir noticias, estudios, conclusiones de proyectos, y otras mas cosas que esto de explicar como se vive, con que cosas, que momentos han marcado un antes y un después, o han quedado reflejados en mi memoria.

Normalmente, estos momentos no se convirtieron en momentos en los que la sorpresa tuvo mucho protagonismo, ya que son muy personales, y se tienen que mirar específicamente desde este punto, personal.

Como me han influido es una de las razones por las que lo quiero dejar escrito, pese a lo difícil que se me hace hacerlo.

Tienen, en su mayoría de las veces, componentes experimentales de mi relación con el entorno. Místicos, pero a la vez gratificantes, al poder comprobar desde mi pequeña ventanita al mundo, con la complejidad de las relaciones entre las personas y los animales, entre las personas y las plantas, con las cosas que nos rodean, desde las diferentes perspectivas que envuelven cada momento y endulzado con el destino al que nos fuerza cada situación y entornos tan diferentes.

Si contamos cada variante, cada elemento que componen esos bodegones pintados para estar ahí tan brillantes dentro de nuestro recuerdo, nos encontramos ante la oportunidad única de explotar todos esos brillantes encuentros con una verdad, a veces oculta, a veces desnuda.

Cada uno, desde su punto de vista ha tenido, y tendrá esos momentos, la ilusión que acompaña irremediablemente esos instantes tiene mucho que ver con el espíritu con el que se "viven". Antes de abandonar hasta olvidar cada uno de esos espíritus que han acompañado a esos instantes felices, plasmar esa realidad figurada con el componente de la complicidad entre las partes que componen ese bodegón ayuda contundentemente a elaborar la explicación.

Un ejemplo de como explicar un hecho banal en el que intervienen varios elementos que se cruzan en el curso del destino, no tiene por que ser exacto, ya que lo personal no se puede trasladar por ninguna regla establecida al saber general, culturalmente hablando, quedando asi reducido a la anécdota.

Banalidades aparte, para mi si es importante el hecho banal, porque repercute en el presente.

Un hecho no puede dejarse de explicar simplemente porque haya ocurrido en un entorno y con unos personajes poco corrientes para la mayoría. Si nos importaran tanto las mayorias otro mundo veríamos delante de nuestros ojos, mas justo, mas equilibrado, con menos ineteres por lo personal, y mas interelación entre todos los elementos que lo componen.

Nacer no creo que sea fácil, es un derecho ampliado hasta los confines del cosmos, sin eleccion posible, sin un presente ni un pasado, inherente y pegado al tiempo como un pequeño parasito que lo acompaña, alimentandose y muriendo con el.

Ayudar a establecer que vínculos nos unen entre si, y con el, y me atrevería a decir entre el, y el futuro nos pueden permitir llegar a un equilibrio pocas veces observable, y que muchas veces nos llega en forma de "dejavu" o sueño predictivo de lo que ocurrirá.

Siendo inteligentes, esos momentos ya soñados no se nos pueden presentar, desde mi punto de vista, como un regalo, ya que parir esas imágenes es un ejercicio de alquimia.

Recordar así, sencillamente, resulta lo difícil, ya que todos esos condicionantes que han llevado al florecimiento de esos recuerdo soñados encuentran ante si un resultado, que como poco convincente resulta igual de doloroso que ese parto.

Hace años, en fiestas, en una plaza de toros de un pueblo castellano, un pueblo donde he pasado muchos veranos y donde he visto grandes días de luz fui con mi camara reflex a hacer unas fotos, cambiaba así mi rol de joven corriendo vaquillas a fotógrafo.

El rol de cada uno es importante, ya que quieras o no te condiciona en actos y modos de vivir.

Sorprendentemente y sentado en la valla de troncos que instalan para que quede cercado el recinto, después de unas cuantas fotos se me acerco la vaquilla a mirarme. Ese momento, relacionado con su pasado mas inmediato, era tan importante como lo que podría haber pasado, en ese instante, recuerdo a un niño pequeño que había a mi lado, con su mirada seguía interesado el movimiento del animal que se despreocupo de todo lo demás para centrarse en mi. Fue un flechazo, me encontré atrapado por su mirada y no pude levantar la cámara para disparar, me comunique con ella en un momento tan difícil como es saber que pronto vas a dejar este mundo.

Comprendimos los dos, y el niño que nos acompañaba la importancia del momento, de su nariz empezó a caer sangre, tampoco por eso pude apartar la vista, ni dejar de mirarla cuando el niño sorprendido dijo dios.

Esa sangre que goteaba no era mas que parte de ella, unidos para siempre por el hilo del tiempo, recogidos los dos, ella como protagonista yo como espectador, dentro de esa plaza, que se convertiría así en un icono dentro de mi vida.

Ese silencio que acompaño ese momento, fue quizás el final tranquilo que pudo haber disfrutado el animal, yo, y el niño, pero las familias raramente se eligen, y mas si intervienen como en este caso hombre y bestia.

Hombre e insecto, también he disfrutado con el momento. Las abejas me han parecido desde siempre ademas de simpáticas por su forma redondeada y su velocidad suave, grandes organizadoras del entorno próximo, como por ejemplo las hormigas, que también me han parecido lo mismo, pero mas "terrenas".

Calcule que con la diferencia de tamaño les pareceríamos monstruos, edificios en movimiento que llevan a su paso corrientes de aire y obstáculo insalvable, reconocen el hogar, saben buscar y orientarse, trabajan incesantemente, tienen jerarquizada su sociedad en el panel, y cada una sabe muy bien cual es su función con respecto a las compañeras de colmena.

¿Por que no comunicarse en un espacio corto de tiempo con ella?, ¿sabrán y serán conscientes que ese edificio que se mueve esta intentando ponerse en contacto con ella?, lo saben, tanto como la hormiga, como la libélula, como infinidad de insectos que dejan por un momento su papel, y se convierten en amigos.

En esos momentos, recuerda la vaquilla y su silencio, esos insectos han tomado decisiones que se relacionan íntimamente con el entorno y con quien se están comunicando, siendo conscientes de quien son, y con quien están.

La valentía de esos seres vivos me conmueve, se dejan llevar por la intuición para poder establecer pequeños lazo que dejen constancia de su inteligencia, actúan y se comportan como los de su especie, pero toman consciencia del momento y lo interpretan racionalmente.

No voy a pedir conversación, pero si pido espíritu compartido para que el tiempo y la falta de interés no se lleve todos esos instantes, y dejen de existir como pasado.

Les estaré agradecido por compartir, por enseñar otra verdad, por hacerme comprender lo grande que es el mundo y todos los que lo habitan, y así poder seguir en la creencia de que globalmente todavía hay un mundo de seres y cosas que tienen un vinculo mas estrecho del que imaginamos.

Poesia

LA RAZÓN

La razón de mi razón

razona por ti en tu desazón.

Razones poderosas piensan,

piensan en las razones.

Razones sin razón,

que razonan sin razón

por la fuerza.